Encontrando a Dios en los cursos de entrenamiento en OSHA…veamos este ministerio único.

Padre Charlie Piatt, S.T., parado frente a su taller en Stirling, Nueva Jersey.

Padre Charlie Piatt, S.T., parado frente a su taller en Stirling, Nueva Jersey.

En este mes, mientras se acerca el día de Acción de Gracias, reflexionemos sobre aquellos que pueden no tener lo suficiente para una apropiada comida diaria y mucho menos para celebrar los días festivos. Estos pensamientos nos llevan a la gran labor que está siendo realizada por uno de nuestros sacerdotes, el Padre Charlie Piatt.

El Padre Charlie tiene un ministerio único. Cerca de 5 veces al mes, él viaja al Estado de Nueva York desde nuestra misión en el Santuario de San José en Stirling, Nueva Jersey. El va a algunos de los más difíciles vecindarios en el Bronx y en la Isla Staten, lugares en donde hay una subestación de la policía cada media milla más o menos. Es aquí en donde el Padre Charlie está brindando herramientas a gentes que pasan por tiempos difíciles para ayudarles a apoyarse a ellos mismos y a sus familias.

En una fría y tempestuosa mañana, un grupo de bulliciosos hombres, cerca de 10, llega a un pequeño cuarto de entrenamiento. Están aquí para tomar el curso de entrenamiento OSHA de 10 horas, basado en el Acta de Seguridad Ocupacional y de Salud, en el cual se enseñan las bases de seguridad en el uso de herramientas y equipos en el lugar de trabajo. Algunos han dejado la escuela secundaria, otros son nuevos en los Estados Unidos y otros son presos que han salido hace poco. Para estos hombres, dejar este cuarto al final del día, con una tarjeta OSHA número 10, una tarjeta que indica que terminaron a satisfacción el curso, significa el comienzo de una nueva vida. En Nueva York, con el fin de trabajar en la construcción, se debe mostrar la prueba de haber pasado esta clase. Si no hay tarjeta, no hay trabajo.

Preparando para la próxima clase ...

Preparando para la próxima clase …

El Padre Charlie toma este trabajo muy en serio y se asegura de que estos hombres “reciban la plena experiencia de la clase”, como él mismo suele decir. Al final del día, está confiado en que quienes hayan tomado esa clase tienen el conocimiento necesario para pasar el curso y salir de allí a triunfar. Algunas veces una historia de éxito se abre ante sus ojos. Mientras estaba esperando en la línea para recibir su tarjeta OSHA 10, Roberto contestó su teléfono celular. Era un empleador potencial que llamaba a Roberto para saber si había pasado el curso. Roberto, muy contento le dijo que estaba en línea para recibir su tarjeta. Luego de colgar, le dijo a todo el grupo que empezaría a trabajar al día siguiente. Roberto sabe que este año podrá llevar a su familia una comida de Acción de Gracias sin necesidad de ayuda. Es en esos momentos cuando el Padre Charlie le agradece a Dios por estar allí.

Y en este momento del año, cuando nos sentamos con nuestras familias y amigos para nuestra comida de Acción de Gracias, es cuando parece correcto orar por nuestros hermanos y hermanas que son menos afortunados que nosotros.

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